13 años separan al barrio más joven del más viejo
Soto-Lezkairu tiene una edad media de 34,5 años; Chantrea y Ensanche, de 47,5. Pamplona se está dividiendo en ciudades generacionales que apenas conviven.
¿Está Pamplona construyendo guetos etarios? La pregunta es incómoda pero necesaria. Una ciudad de 211.000 habitantes con brechas generacionales de 13 años entre barrios no fomenta la convivencia intergeneracional ni la cohesión social. Reproduce dinámicas de autosegregación: las familias jóvenes buscan barrios nuevos con otros jóvenes; los mayores permanecen en núcleos envejecidos donde conocen el entorno. El resultado es una ciudad fragmentada donde generaciones distintas no comparten espacios, no negocian prioridades y no construyen comunidad. Queda la pregunta de fondo: ¿es este un efecto natural del urbanismo o una señal de alarma para la planificación municipal?
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