El bosque oculto de Pamplona: 64.433 árboles bajo lupa
El censo municipal radiografía 485 especies, pero un dato inquieta: uno de cada cinco árboles es un arce.
Una ciudad que se cuenta los árboles uno a uno
Hay ciudades que presumen de verde y ciudades que lo demuestran con hoja de cálculo. Pamplona pertenece, al menos sobre el papel, al segundo grupo. El visor municipal GeoPamplona ha inventariado 64.433 árboles en suelo urbano: una cifra que equivale, redondeando, a un árbol por cada tres habitantes de la ciudad. De ellos, 61.898 tienen especie identificada y 2.535 son alcorques vacíos o tocones, esos huecos en la acera donde antes hubo sombra y donde quizá vuelva a haberla.
No es un dato menor. Hacer un censo así implica georreferenciar cada ejemplar, medir su altura, anotar su género, su especie y su estado. Es un trabajo de hormigas para contar árboles, y convierte a Pamplona en una de las capitales españolas con un inventario verde más detallado al alcance de cualquier vecino con conexión a internet.
El tamaño del bosque urbano
64.433 árboles son muchos árboles. Para hacerse una idea: si los plantáramos en fila india con cuatro metros de separación, formarían una hilera de más de 257 kilómetros, la distancia entre Pamplona y Madrid en línea recta no, pero sí más que ir y volver caminando hasta Vitoria.
La altura media del arbolado es de 6,6 metros, el equivalente a un edificio de dos plantas. Es una media razonable para una ciudad que combina parques maduros con barrios jóvenes y plantaciones recientes. Y luego está la excepción que confirma la regla: el ejemplar más alto censado alcanza los 48 metros. Casi la altura de un edificio de quince plantas. Hay un gigante vegetal escondido en Pamplona, y está fichado.
485 especies: la biodiversidad del asfalto
Uno de los datos más llamativos del censo es la diversidad: 485 especies distintas conviven en aceras, plazas, parques y rotondas pamplonicas. Para una ciudad de tamaño medio, es un número alto. Significa que el paisaje urbano no es monótono, que hay variedad de floraciones, de colores otoñales, de cortezas y de portes.
La biodiversidad no es solo una cuestión estética. Un bosque urbano variado es más resistente a las plagas, distribuye mejor las épocas de polen, ofrece distintos hábitats para aves e insectos y reparte los servicios ecosistémicos —sombra, captura de CO₂, refrigeración— a lo largo de todo el año. 485 especies son 485 estrategias evolutivas distintas trabajando, gratis, para la ciudad.
El riesgo del monocultivo: los arces mandan
Ahora bien, biodiversidad total y biodiversidad efectiva no siempre coinciden. Y aquí los datos lanzan un aviso. El género Acer (arces) suma 13.354 ejemplares, un 21,6% del total. Uno de cada cinco árboles de Pamplona es un arce.
Detrás vienen, a mucha distancia:
- Prunus (cerezos, ciruelos ornamentales): 4.527 — 7,3%
- Fraxinus (fresnos): 4.004 — 6,5%
- Platanus (plátanos): 3.603 — 5,8%
- Populus (chopos): 3.563 — 5,8%
- Tilia (tilos): 2.942 — 4,8%
Entre esos seis géneros suman más de la mitad del arbolado urbano. La regla no escrita del urbanismo verde —la llamada regla 10-20-30— recomienda que ninguna especie supere el 10%, ningún género el 20% y ninguna familia el 30% del arbolado de una ciudad. Pamplona, con sus arces al 21,6%, está rozando ese umbral por arriba.
¿Por qué importa? Porque cuando una plaga o una enfermedad ataca a un género concreto, las ciudades muy dependientes lo pagan caro. La grafiosis se llevó por delante buena parte de los olmos europeos en el siglo XX. La avispilla del castaño, los hongos del plátano o las plagas emergentes de los arces son recordatorios de que la diversidad real no se mide en cuántas especies hay, sino en cómo de repartidas están.
Las estrellas individuales: plátano, falso plátano y fresno
Bajando del género a la especie concreta, el ranking lo encabeza un viejo conocido del paseo urbano:
- Platanus x hybrida (plátano de sombra): 2.973
- Acer pseudoplatanus (falso plátano): 2.051
- Fraxinus excelsior (fresno común): 2.042
- Celtis australis (almez): 1.729
- Acer platanoides (arce real): 1.550
- Aesculus hippocastanum (castaño de Indias): 1.413
El plátano de sombra es el rey indiscutible del mobiliario verde español, y Pamplona no es una excepción: casi 3.000 ejemplares dan sombra a paseos, bulevares y avenidas. Es un árbol que cumple: resiste la contaminación, crece rápido y proyecta una bóveda generosa.
Llama la atención también la presencia del almez (1.729 ejemplares), un árbol mediterráneo bien adaptado a la sequía que el cambio climático está empujando hacia el norte. Y el castaño de Indias, con sus 1.413 ejemplares y sus famosas velas blancas en primavera, sigue siendo un fijo del imaginario verde de la ciudad.
Los 2.535 huecos: ausencias que también cuentan
Un censo serio no solo cuenta lo que hay; también cuenta lo que falta. En Pamplona hay 2.535 alcorques vacíos o tocones: lugares donde el suelo está preparado para un árbol pero el árbol no está, o donde queda el muñón de uno que ya no existe.
Representan un 3,9% del total inventariado. Es una cifra que conviene leer en clave de oportunidad: cada alcorque vacío es un futuro árbol potencial, una posibilidad de corregir desequilibrios —plantando ahí donde escasea la sombra— y de diversificar el catálogo, evitando repetir los géneros ya saturados.
¿Es Pamplona una ciudad verde? Lo que dicen los números
Pamplona se presenta desde hace décadas como ciudad verde. Los datos del censo, sin entrar en valoraciones políticas, ofrecen un retrato matizado:
- A favor: un volumen sustancial (64.433 árboles), una biodiversidad declarada notable (485 especies) y, sobre todo, transparencia: el inventario es público, consultable y georreferenciado. No todas las capitales del país pueden decir lo mismo.
- Con reservas: la concentración en pocos géneros —en especial los arces— supone un riesgo estructural; y los más de 2.500 alcorques sin árbol recuerdan que el bosque urbano necesita mantenimiento constante, no solo plantaciones inaugurales.
Un censo de este detalle es, en sí mismo, una herramienta política. Permite saber dónde se concentra la sombra, qué barrios están más desnudos, qué especies envejecen y cuáles aguantarán mejor los veranos cada vez más cálidos. Es la diferencia entre gestionar el verde urbano con datos o gestionarlo a ojo.
La pregunta para la sobremesa
La próxima vez que cruces la Media Luna, la Vuelta del Castillo o cualquier paseo con sombra, mira hacia arriba. Hay un 21,6% de probabilidades de que estés bajo un arce. Y aproximadamente un 5% de que el alcorque a tu lado esté esperando un inquilino nuevo.
Así que la pregunta es sencilla y, a la vez, tiene mucha enjundia: si Pamplona tuviera que plantar mañana 2.535 árboles para llenar los alcorques vacíos, ¿qué especies elegirías tú para que la ciudad sea más verde, más diversa y más resistente dentro de treinta años?
"Uno de cada cinco árboles de Pamplona es un arce: biodiversidad de catálogo, dependencia de fondo."
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