Pamplona Insider
INVESTIGACIÓN· 14 de septiembre de 2026· 8 min

1.599 tratamientos: el mapa fitosanitario de Navarra

El registro oficial del Gobierno de Navarra revela una dependencia estructural del cobre en la protección de cultivos, con el almendro como caso paradigmático

1.599
combinaciones cultivo-enfermedad-materia activa registradas en Navarra

El dato que abre la caja

El Gobierno de Navarra mantiene un registro público de fitosanitarios autorizados para la protección de plantas y cultivos con 1.599 combinaciones distintas entre cultivo, enfermedad y materia activa. No es una cifra menor: es el mapa completo de con qué se defiende el campo navarro frente a hongos, bacterias, insectos y nematodos.

Ese catálogo, disponible como dato abierto en el portal datosabiertos.navarra.es, es el punto de partida obligado para entender qué está pasando en las fincas de la Ribera, la Zona Media y la Montaña. Y lo primero que salta al leerlo con calma es que la diversidad de principios activos disponibles es engañosa: para muchas enfermedades, las alternativas reales son variantes del mismo compuesto.

El caso almendro: seis cobres para el mismo problema

El almendro es el cultivo que abre el registro y funciona como caso de estudio perfecto. Para una sola enfermedad —el cribado o perdigonado (Coryneum beijerinckii / Stigmina carpophila), un hongo clásico de los frutales de hueso— el catálogo autoriza al menos seis formulaciones distintas basadas en cobre:

  • Sulfato cuprocálcico (cobre 20%) WG
  • Hidróxido cúprico + Oxicloruro de cobre (cobre 27,2%) SC
  • Oxicloruro de cobre (cobre 38%) SC
  • Oxicloruro de cobre (cobre 50%) WP
  • Oxicloruro de cobre (cobre 52%) SC
  • Oxicloruro de cobre (cobre 70%) SC

La misma lista, con matices de concentración, se repite para la lepra o abolladura (Taphrina deformans) y para la monilia o podredumbre parda (Monilinia sp.), donde además aparece el óxido cuproso al 50%. Cuando el agricultor navarro trata su almendro contra estas tres enfermedades típicas, no elige entre estrategias distintas: elige entre concentraciones distintas del mismo metal.

Esto no es una anomalía. Es una pauta del cultivo tradicional europeo. Pero el registro navarro la documenta con una precisión que raramente se ve.

La otra columna: biocontrol como alternativa real

El catálogo no se limita al cobre. Junto a cada bloque de tratamientos convencionales aparecen alternativas biológicas que hace veinte años sonaban a laboratorio y hoy están en el registro oficial. En el almendro, sin ir más lejos:

  • Paecilomyces lilacinus (Cepa 251) al 21,6%, autorizado contra nematodos agalladores (Meloidogyne spp.). Un hongo que parasita los huevos del nematodo. Sin residuo químico.
  • Bacillus amyloliquefaciens subesp. Plantarum cepa D747 al 25% WG, autorizado contra oídio, monilia y mancha bacteriana. Una bacteria que compite por espacio con los patógenos.
  • Azufre 80% WG contra oídio (Sphaerotheca pannosa), el clásico entre los clásicos.
  • Carbonato de hidrógeno de potasio al 85%, un compuesto de contacto sin residuo persistente.

La lectura es doble. Por un lado, la caja de herramientas del agricultor navarro que quiera reducir el cobre existe y está reconocida oficialmente. Por otro, sigue siendo minoritaria frente al bloque cúprico y depende de que el técnico de campo la conozca y la incorpore al calendario de tratamientos.

Qué es el "Tipo E" y por qué importa

Todos los registros mostrados en la muestra pública llevan la etiqueta Tipo "E". En el vocabulario del registro, esa E señala que la combinación está autorizada para la enfermedad indicada. Es decir: no se trata de un vademécum de recomendaciones, sino de un listado normativo de qué se puede aplicar legalmente y contra qué.

Esto tiene una consecuencia práctica que a veces se olvida en el debate público. Cuando aparece un problema fitosanitario nuevo —un patógeno emergente, una plaga que salta desde otra zona— el agricultor no puede improvisar. Depende de que ese binomio cultivo-enfermedad esté en el registro. Y el registro se mueve a la velocidad de la burocracia europea, no a la del clima.

Lo que el dataset no cuenta (y hay que decir)

Ser honestos con el lector: el catálogo abierto de fitosanitarios documenta qué está autorizado, no qué se aplica ni en qué cantidad. No sabemos, a partir de este dataset, cuántos kilos de cobre se echan cada año en Navarra ni en qué comarcas se concentra el uso. Para eso haría falta cruzar con las declaraciones del cuaderno de campo obligatorio, que la Administración recoge pero no publica en abierto con el mismo nivel de detalle.

Tampoco aparece el precio, ni el impacto ambiental documentado, ni los límites máximos de residuo. Son piezas complementarias que viven en otros registros (AEMPS, EFSA, MAPA) y que un análisis serio debería agregar. El dataset de Navarra es el mapa; el territorio son varios mapas superpuestos.

Aun con esas limitaciones, 1.599 combinaciones ya dicen mucho: dicen que la infraestructura regulatoria existe, que está publicada en abierto, y que cualquier vecino de Tudela, Cascante o Corella puede consultar qué se puede aplicar en el almendro de su padre.

La conversación que Navarra podría tener

La Unión Europea lleva años debatiendo la reducción del cobre en la agricultura, incluida la ecológica, por su acumulación en suelos. La estrategia "De la Granja a la Mesa" fijó objetivos de reducción del 50% en el uso de plaguicidas químicos para 2030. Con el catálogo navarro en la mano, esa conversación deja de ser abstracta:

  1. ¿Cuántos de esos 1.599 registros son alternativas de bajo impacto (biocontrol, extractos vegetales, minerales autorizados en ecológico) y cuántos son formulaciones convencionales?
  2. ¿Existe un cultivo, entre los recogidos en el catálogo, donde la única defensa autorizada siga siendo un producto de riesgo alto? Esa sería la lista prioritaria de investigación pública.
  3. ¿Por qué no se publica junto al catálogo el uso agregado real por comarca? Es el paso pendiente para pasar del qué se puede al qué se hace.

Propuesta editorial

Desde Pamplona Insider proponemos algo concreto: que el Departamento de Desarrollo Rural publique, junto al catálogo actual de fitosanitarios, una tabla anual de consumo agregado por comarca agraria y por familia química. Los datos ya se recogen. Sacarlos a la luz convertiría un excelente dato abierto en una herramienta de política pública.

Mientras tanto, las 1.599 combinaciones del registro son el mejor material que existe para que agricultores, técnicos, periodistas y ciudadanos entiendan con qué se protege lo que comemos. Y eso, en un tema donde el ruido suele ganar al dato, ya es un principio.

"Cuando el agricultor navarro trata su almendro contra estas enfermedades típicas, no elige entre estrategias distintas: elige entre concentraciones distintas del mismo metal."

Fuentes
Fitosanitarios para protección de plantas y cultivos — Gobierno de Navarra · datos oficiales
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